14.9.14

Músicos iconos de estilo*

La vestuarista y productora de moda Lyla Peng junto a Emmanuel Horvilleur, en el videoclip de "Ula Ula" (2012). -

*Nota escrita para Revista MOCK.

Como asegura la periodista Victoria Lescano en Prêt-à-Rocker, “la moda es la apoteosis de la imagen y el rock forma parte de ella”. Por eso, le preguntamos a Lyla Peng, productora y vestuarista argenchina -como ella misma se denomina, por su ascendencia oriental-, sobre sus diez iconos de estilo y, en base a sus elecciones, investigamos la relación de cada músico con la moda e hicimos una mirada revisionista de sus más icónicos outfits arriba y debajo del escenario.

Por el simple hecho de que vestirse es un hábito común a todos, desde el momento cero, la música y la moda fueron de la mano. Aunque más no fuera un pijama, a la hora de subirse al escenario o grabar un videoclip, los músicos toman decisiones estilísticas -con o sin asesoramiento- que a veces impactan y, otras, pasan desapercibidas. Nadie prepara un show sin antes pensar, por lo menos unos minutos y a veces hasta de manera inconsciente, con qué va a cubrir su cuerpo: hasta el músico más bohemio y despreocupado elige qué ponerse, en base a lo que quiere comunicar, a sus gustos o, simplemente, a su comodidad.

Sin embargo, la relación no es unilateral: la industria de la moda también se sirve de los acordes para expresarse. Los músicos son de gran influencia para casas de alta costura, que se inspiran en ellos a la hora de crear sus diseños, los convocan para protagonizar sus campañas, les proponen bocetar colecciones cápsula o, simplemente, eligen sus temas para ambientar sus desfiles. Bajo la mirada de Lyla Peng, éstos son los artistas que han dejado su huella en el mundo fashion:

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MICHAEL JACKSON
El “Rey del pop” ha dejado un legado que trasciende lo musical y que, según el diseñador italiano Roberto Cavalli, lo convierte en uno de los mayores íconos de moda de la historia. Su inconfundible estilo, construido en base a prendas en B&N, insignias militares, brillos y apliques de lentejuelas, es una fuente de inspiración constante para diseñadores como Christopher Decarnin que, en 2009, creó chaquetas con bordados y hombreras pronunciadas para Balmain. Junto a su pigmentación, sus rasgos y su pelo afro, a través de los años, el cantante también cambió su modo de vestir: reemplazó los pantalones acampanados por chupines ultra ajustados, y las plataformas por mocasines acharolados. Algunas de sus señas identitarias fueron los sombreros, las gafas de aviador, las chaquetas rojas -como las que vistió en los videos de “Beat it”(1982) y de “Thriller” (1983)-, los pantalones con precintos y hebillas, los maxi-cinturones metálicos y las medias blancas con zapatos negros.




DAVID BOWIE

“Bowie es el arquetipo del hombre metrosexual, que cuida su imagen y se va reinventando con el paso del tiempo”, sostiene Lyla. Es que, a lo largo de su carrera, el mayor referente del glam rock creó distintos álter egos que le permitieron jugar con su imagen. Después de visitar la Factoría de Andy Warhol y de encontrarse con un mundo en el que los hombres se maquillaban y usaban tacos, en 1972 Bowie le dio vida a Ziggy Stardust, un extraterrestre andrógino que con maquillaje teatral, pelo colorado, monos ajustados y botas de caña alta, terminó convirtiéndose en un rockero promiscuo y drogón. Un año después, nació Aladdin Sane, junto al disco homónimo editado en 1973. En su tapa, un rayo rojo y azul -obra del make-up artist Pierre La Roche- atraviesa el ojo derecho del cantante y se convierte así en una gran obra de arte pop, recreada en dos oportunidades por la top model Kate Moss, en la portada de la revista Vogue. Algunas prendas icónicas de Bowie fueron las chaquetas rayadas con solapas XXL, los kimonos avant-garde, los pantalones baggy y los trajes experimentales diseñados por el japonés Kansai Yamamoto.



SEX PISTOLS
En menos de tres años (1975-1978), los Pistols instalaron el punk en Inglaterra, promovieron la filosofía del “do it yourself” (DIY) -‘hazlo tú mismo’- y definieron la estética del movimiento, en base a cadenas, tachas y alfileres de gancho. Se reunieron en Sex, la boutique de la diseñadora Vivienne Westwood y su marido Malcolm McLaren -fugaz mánager de New York Dolls, y luego de ellos-, ubicada en King’s Road y símbolo de la contracultura londinense. Trasheros, burlones y polémicos, Johnny Rotten, Sid Vicious y compañía escandalizaron a la sociedad británica con remeras rotosas impresas con esvásticas, cruces invertidas e imágenes de sexo homosexual.



THE CURE
“Robert Smith fue quien empezó con el darkie”, sentencia Lyla y lo antepone a Siouxsie and the Banshees y Joy Division, bandas que también surgieron en 1976, dieron inicio al post-punk y se caracterizaron por su imagen sombría y depresiva. Con su pelo negro, despeinado y pajoso, su extrema palidez, sus smokey eyes y sus labios pintados de rojo, el cantante de The Cure -que al principio era el guitarrista, cuando la banda se llamaba Easy Cure- se impuso como el mayor referente de la estética gótica, aunque siempre renegó de esa etiqueta. Aún hoy, sus líricas siniestras e introspectivas combinan sobre el escenario con sus outfits oscuros, que incluyen prendas oversize, camisas totalmente abotonadas y borceguíes Dr. Martens. Su aspecto fue de gran inspiración para las producciones cinematográficas góticas de Tim Burton, que le encargó los soundtracks de “Alicia en el País de las Maravillas” (2010) y de“Frankenweenie” (2012). También sirvió como musa para el actor Sean Penn, al momento de interpretar a un ex rockero en “This must be the place” (2011).



SODA STEREO
Con su estilo vanguardista, Soda Stereo causó revuelo en el circuito under porteño y se convirtió en referente del new wave de los ochenta, cuando el gobierno militar comenzó a legitimar y promover el rock nacional mediante la prohibición de la música en inglés y los festivales solidarios en plena Guerra de Malvinas. La imagen cumplió un rol fundamental en la banda. Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti siempre estuvieron al tanto de lo que pasaba en Inglaterra y marcaron la diferencia al adoptar, por ejemplo, el peinado desalineado o la palidez de Robert Smith, gracias a un polvo japonés traído de Nueva York. “Los Soda fueron cambiando su estética a medida que pasaron los años, pero siempre mantuvieron su espíritu transgresor”, explica Lyla, y agrega: “Hoy son reconocidos en Latinoamérica y creo que están a la par de Depeche Mode o de New Order”.



MADONNA
Desde su disco debut en 1983, la Reina del Pop dio que hablar a la hora de elegir su vestuario y coqueteó entre lo femenino y lo masculino. En el videoclip de “Hung up”(2005), Madonna sorprendió con un minúsculo body rosa y un peinado al mejor estilo Farrah Fawcett. El corpiño cónico que le diseñó el francés Jean Paul Gaultier para el tour “Blond ambition” (1990) -vendido a $52.000 en una subasta de Christie’s Pop Culture- es otra de las prendas icónicas de la cantante, junto al esmoquin que usó para los premios MTV 2003 -en el que besó a Britney Spears y a Christina Aguilera-. Sin embargo, su vínculo con la moda va más allá de los escenarios, porque también diseñó una colección cápsula para la cadena sueca H&M y protagonizó campañas publicitarias de Versace, Louis Vuitton y Dolce & Gabbana. “Madonna es la reina madre de todas las que vinieron después, como Britney Spears, Katy Perry o Lady Gaga”, asegura Lyla, que sólo la compara con Debbie Harry, otra blondie impactante.



ILLYA KURYAKI & THE VALDERRAMAS
Con 15 y 16 años, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur irrumpieron en la escena musical de los noventa con una batería de temas pegadizos llenos de ironía y una estética bizarra que marcó un antes y un después en la generación que creció viendo sus videoclips cuando MTV era un canal de música. Coqueteando con el hip hop, el funk y el rock, los Kuryaki no tienen límites al momento de definir su imagen: pueden pasar de los dreadlocks o el peinado wachiturro al corte más trendy diseñado por Oscar Fernández Roho, y de los ponchos norteños al look funky futurista, sin perder la esencia warrior. “Me parte la cabeza que sean tan jugados”, declara Lyla, que trabajó con ellos en varias oportunidades: se encargó del estilismo místico de la tapa de “Chances” -el disco que los vio renacer, en 2012, después de once años de ausencia- y hasta hizo magia con su belleza de latin geisha en el video psicodélico de “Ula Ula”.


BABASÓNICOS
Referente del ‘Nuevo Rock Argentino’ -junto a Los Brujos, El Otro Yo y Juana La Loca-, desde sus inicios en los noventa rindió culto a la imagen y supo combinar a la perfección elementos retro con aires glam, cierta impronta punk y hasta reminiscencias gauchescas. Flecos, borlas, brillos, plumas, paillettes, botones y cadenas enjoyaron sus musculosas, calzas y enteritos ajustados, e hicieron de Babasónicos el abanderado del rock estético. Son icónicos los trajes que los músicos usaron en el videoclip de“Irresponsables” (2003), compuesto por sacos con la inscripción “Ladies Di” y vendas que encorsetaban la figura, pantalones blancos estampados con la imagen de Mao y corbatas rojas y azules. “Sin duda, Dárgelos es el pionero de la onda alternativa que después adoptó Miranda”, señala Lyla, y relaciona su estilo con el de los jóvenes que, a principios del nuevo milenio, frecuentaban el Club 69 o revolvían percheros en la galería vintage Quinta Avenida.



M.I.A.
De raíces tamil cingalesas, la rapera inglesa Mathangi “Maya” Arulpragasam -más conocida por las siglas de “Missing in Action”-, es una bomba de girl power explosivo que mezcla prendas hindúes con estilismos renegados típicos de los ’90. Censurada en varias ocasiones por aludir en sus temas a la liberación palestina, también transgrede en la industria de la moda: diseñó una colección cápsula para Versus -la segunda marca de Donatella Versace- y, para eso, se inspiró en las imitaciones de la firma italiana que encontraba en las calles londinenses durante su adolescencia. “Los diseños de Versace siempre han sido copiados, y ahora es Versace quien copia las copias”, declaró en su momento. En su constante linkeo con la moda, M.I.A. también musicalizó en vivo un desfile de lencería de Etam y realizó un mix de ocho minutos para Kenzo durante Paris Fashion Week.



MGMT

Los responsables de la nueva psicodelia norteamericana traen frescura, carisma y desfachatez a la escena indie. Sombreros, gafas nerdies, camisas estampadas, pulseras tejidas al crochet, pañuelos a modo de vincha y demás accesorios hippones con cuentas y plumas, hacen que Ben Goldwasser y Andrew VanWyngarden se vean relajados con respecto a su imagen. Sin embargo, quizás sin buscarlo, los chicos que en “Time to pretend” (2008) dicen estar “condenados a fingir” son referentes de estilo para diseñadores como la italiana Frida Giannini que, en 2009, creó una colección masculina para Gucci inspirada en el dúo.


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